Verónica Alonso. Foto: Nicolás Der Agopián.

Gabriel Cunha, a quien la senadora blanca responsabilizó por la deuda con la imprenta, es el tesorero

Todas las autoridades del nuevo sector de Verónica Alonso están vinculadas a la iglesia Misión Vida, del pastor Márquez

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Nº1986 - al de Septiembre de 2018

En cada oportunidad que tiene, la senadora y precandidata blanca Verónica Alonso busca separar su perfil del de los pastores evangelistas de la iglesia Misión Vida, un movimiento liderado por el predicador argentino Jorge Márquez, fundador además de la comunidad espiritual y de trabajo social Beraca. Los pastores apoyan la candidatura de Alonso, llegaron a bancas del Parlamento militando a su lado y tienen en el diputado Álvaro Dastugue — lugarteniente de la senadora — a su principal interlocutor.

Pero también han sido un recurrente dolor de cabeza en su recorrido político.

La sombra que el oficialismo ha puesto sobre el aporte de los religiosos a la financiación de su campaña; el lío judicial por la impresión de listas para las últimas internas con cheques de la iglesia; las denuncias sobre internos de hogares Beraca repartiendo listas; incluso la encendida postura contra las leyes de la agenda de derechos, que obligaron a Alonso a desmarcarse y al Partido Nacional a emitir un comunicado, estos son algunos de los ejemplos.

Alonso no evita el tema. Pero se molesta cuando siente que su nombre y sus acciones no pueden dejar de girar en torno a los pastores. Suele usar la palabra “circo” para desacreditar un asunto que le vuelve una y otra vez. “Algunos lo quieren poner como lo único de lo que pueden hablar de Verónica Alonso. Mi vínculo es el caballito de batalla que tienen para ‘ver si con esto la tratamos de perjudicar’”, dijo en una reciente entrevista con Búsqueda. Y agregó sobre los evangelistas: “Ellos tienen su independencia, me apoyan. Recibo el apoyo como recibo de muchos grupos: religiosos y no religiosos”.

Hace unos meses, cuando Alonso elevaba la intensidad de sus apariciones mediáticas y ya se ponía en plan de precandidata, volvieron los pastores a escena. El diputado del Frente Amplio, Óscar Groba, presidente de la Comisión investigadora del financiamiento de partidos políticos, fue el que los trajo. En distintos reportajes denunció que Alonso llegó al Senado por un acuerdo con la iglesia Misión Vida, mostró un video donde se ve a un joven con la camiseta de la iglesia bajando de una camioneta con la imagen de la senadora y anunció que llevaría el tema a la Junta de Transparencia y Ética Pública. Todo esto mientras el tema estaba siendo investigado en la comisión parlamentaria y Alonso se aprestaba a formalizar su precandidatura y terminaba de armar su agrupación nacional.

Cuatro de cinco.

Según el acta fundacional del flamante sector, que se llama Esperanza Nacional, cuatro de las cinco autoridades de la agrupación de Alonso están vinculadas con la iglesia y con los hogares Beraca. La única que no lo está es la propia Alonso, que es la secretaria general. El presidente es el diputado Dastugue, yerno de Márquez y pastor de Misión Vida; el vicepresidente es Gabriel García, pastor y encargado de uno de los hogares Beraca; la secretaria es Analía Pereira, miembro de la iglesia y secretaria personal de Dastugue, y el tesorero es Gabriel Cunha, que vive en uno de los hogares de la comunidad.

Con Cunha, el tesorero, ocurre algo curioso. Fue el primer fusible en saltar cuando el imprentero Martín Nyczka presentó una demanda contra Alonso y su esposo, Marcel Gerwer, por una factura pendiente por un monto de U$S 31.780. El documento no tenía la firma de los demandados, sino de Cunha, quien supuestamente estaba al frente del comando de campaña y cumplía órdenes de Alonso, algo que la senadora —que terminó cancelando la deuda por orden judicial— ha negado sistemáticamente.

Lo hizo hace poco, cuando compareció ante la comisión investigadora, el 18 de junio . “Es un militante, era un militante durante la campaña, y sigue siéndolo. Trabajó en la campaña con el equipo del señor diputado Álvaro Dastugue. No era ni mi representante ni mi jefe de campaña”, declaró. Y también lo dijo ante la Justicia, cuando en noviembre de 2016 insistió ante el juez Federico Tobía en que Cunha fue quien ordenó hacer los trabajos y por tanto era él quien debía hacerse cargo del pago.

Según el acta fundacional de la agrupación, algunas de las autoridades departamentales de distintos puntos del país fijaron como su domicilio direcciones vinculadas con la iglesia Misión Vida y organizaciones no gubernamentales.

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