Aunque bajen las muestras, el nivel de control en el fútbol es el mismo, argumenta Veloso. Foto: Nicolás Der Agopián.

Son pocos “si se tiene en cuenta el volumen”, pero “la investigación antidopaje se basa en la vigilancia del entorno” y eso ha mejorado, advirtió el jerarca a cargo

Los controles antidopaje en el fútbol se redujeron a la mitad en los últimos seis años y el último caso positivo es de 2013

8min
Nº1989 - al de Octubre de 2018
entrevista de José Frugoni y Martín Prato

De los 299 partidos jugados entre el Torneo Apertura, el Intermedio y el Clausura en 2017, solamente se hicieron 24 controles antidopaje. Los restantes seis registros que se hicieron el año pasado se realizaron fuera de competencia, en los entrenamientos o los domicilios de algún jugador. Esto se desprende del informe que anualmente la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) elabora con los datos que cada agencia antidopaje de cada país le suministra. Bajo el título Anti-Dopaje Testing Figures, el máximo organismo supervisor revela que en Uruguay, en los últimos seis años, los controles en el fútbol descendieron más del 50%: de los 63 que se realizaron en 2012 (52 en competición y 11 fuera) a los 30 de 2017. El último caso de dopaje en Primera División del Fútbol Uruguayo fue el de Darío Rodríguez, por Oxa B12, un medicamento con corticoides prohibido, que provocó la destitución del cuerpo médico de Peñarol, equipo donde el lateral izquierdo finalizó su carrera como jugador.

Este año, la Organización Nacional Antidopaje de Uruguay (ONAU), encargada de realizar los controles en los deportes federados y que depende de la Fundación Deporte Uruguay, tiene proyectado realizar 100 controles, pero el presupuesto que maneja y el calendario local están jugando en contra. Disputadas 10 fechas del Torneo Clausura, hubo fines de semana en los cuales se jugó sin ningún control. José Veloso, jefe médico de la ONAU y de la unidad antidopaje de Conmebol, está de acuerdo en que son pocos controles “si se tiene en cuenta el volumen”, pero “la investigación antidopaje se basa en la vigilancia del entorno, no en el resultado de los controles”.

A continuación una síntesis de la entrevista que mantuvo con Búsqueda.

—¿Cuánto dinero se destina para los controles en Uruguay?

El esfuerzo es admirable. Te lo digo yo, que entré acá el 25 de febrero de 1985 y tengo la jefatura desde el 1º de mayo de 1996. He pasado todas las administraciones y ha sido siempre una política de Estado. Se han hecho los esfuerzos máximos. Hoy, un control antidopaje de hormonas vale 340 euros. Si hacés de eritropoyetina (EPO), casi 400 euros, y si hacés de hormonas de crecimiento, 500 euros. El análisis y el frasco. O sea, que de base, te sale 1.000 dólares un partido de fútbol. Todo lo banca el Estado, a través de la Fundación Deporte. En cualquier otra parte del mundo, y que quede bien claro cuando cacarean, yo te hago el control y el lunes está la facturita en la Asociación Uruguaya de Fútbol (haciendo referencia a la federación de fútbol de cada país) para que paguen el test que hicimos. El presupuesto lo asigno según el año y la actividad. De repente tenemos un año de 120 muestras en el fútbol y 60 en ciclismo. Por lo que ha pasado últimamente (casos de dopaje), hemos subido las muestras del ciclismo. Pero, en sí, el nivel de control en el fútbol es el mismo aunque bajen las muestras, porque fortalezco más el fuera de competencia.

—¿Cuáles drogas se controlan en el fútbol uruguayo?

—Para llevar una correcta inteligencia y vigilancia antidopaje hay que llevar adelante los dos tipos de controles. Hoy el combate está más cifrado en las drogas que se utilizan en la preparación del atleta, por eso fortalecemos el fuera de competencia. Si mirás los positivos del deporte en general, el 73% es testosterona, el 55% es hormona de crecimiento, el que le sigue es un diurético enmascarante, y el que le sigue, allá a lo lejos, es un diurético. El atleta se vincula más a un dopaje en su preparación. No te das una testosterona y salís a la cancha. No. Tenés que hacer un programa para ganar volumen muscular. Todas esas drogas no las usás a la mañana de un partido. Un jugador federado y reconocido dentro de la estructura de la Secretaría Nacional de Deporte tiene control antidopaje en competencia y afuera de ella en cualquier momento, desde el 1º de enero al 31 de diciembre de cada año.

—¿Y cuál es la estrategia de control?

—En el fútbol, la estrategia es cumplir con la cantidad de muestras que le decimos a la Fundación Deporte que vamos a hacer en el año. Este año el fútbol tiene menos muestras porque se controló mucho más el ciclismo y la natación. Fluctúa. Capaz que tengo 30 o 40 muestras menos para el fútbol, entonces hago menos partidos de fútbol, pero hago más jugadores, porque voy a la concentraciones.

—¿En el fútbol uruguayo se controlan todos los partidos?

—No. Ojalá se pudiera controlar todos los partidos. Tengo que encontrar a quién le cobro (risas). Si en la fecha del fútbol uruguayo controlo todos los partidos les liquido a las autoridades el presupuesto para antidopaje en dos meses. Eso no quiere decir que no controle a todos los cuadros cuando termina el año.

—¿Los partidos de Nacional y Peñarol se controlan?

—No es por equipo grande o chico. Nosotros controlamos el fútbol. De repente hoy a las ocho de la mañana están controlando a Peñarol en la concentración y no tienen por qué esperar al partido. Porque no vayamos a los partidos no quiere decir que no se controle. Este año tenemos supercontrolado a Rampla, Cerro, Peñarol, Nacional, Defensor y Wanderers porque jugaron copas internacionales y nosotros no gastamos un peso. Lo hizo Conmebol. Entonces, ¿para qué lo voy a hacer yo?

—¿Y cuando se entra en etapas de definición de campeonato?

—Ahí empezás a mirar más la competencia. Pero eso no es solo el fútbol, son todos los deportes.

—¿Alrededor de 30 muestras por año en el fútbol está bien?

—No. En fútbol, en los últimos tres años, estamos manejando las tres cifras. Posiblemente este año no se llegue. Hay que ver.

—Según la Asociación Mundial Antidopaje en 2017 se hicieron 30 muestras en el fútbol uruguayo…

—El año pasado en el fútbol hicimos 30, pero no es el volumen, sino la forma.

—¿No son pocas, de todos modos?

—Pero no es el volumen lo que marca el antidopaje, es la forma como lo hacés. ¿Por qué dejo los partidos y voy a los entrenamientos? Porque combato la conducta antidopaje. Estas 30 muestras son seguras de lo que estoy buscando y capaz que si hago 60 o 70, pierdo la capacidad de controlar en el fútbol.

—En 2017, hubo 24 controles en competencia y seis fuera de competencia, en los entrenamientos o en las casas. Si usted dice que están fortaleciendo el fuera de competencia, ¿no le parece poco seis muestras?

—¿Pero de qué me sirve que el Comité Olímpico Internacional haga controles a todos los atletas que van a los Juegos si no los hace sobre investigación? ¿Vos te quedás conforme porque yo le haga el control a Cuchuflito, que ganó la medalla de oro y le dio negativo? Cuchuflito se preparó para que ese control, que sabe que lo va a tener porque es medalla de oro, le dé negativo. Por eso tengo que investigar toda la preparación de Cuchuflito. Para mi programa antidopaje a escala internacional y para FIFA estos 30 tipos que yo controlé son importantes.

—Usted se refiere a muestras dirigidas. Cuando dice que se hacen menos muestras, ¿es porque se hace una investigación previa? ¿Saben más o menos quiénes pueden estar consumiendo?

¡Por conductas! Yo no voy a Defensor, suponete, porque me llame el médico y me diga (cambia de voz): “Fulanito me tiene podrido pidiéndome el Oxa B12”. No, voy por el comportamiento de los deportistas. Si hago 30 muestras sorpresivas previo a las Rutas de América, en la casa de los ciclistas encuentro siete drogas y después llevo 25 o 30 muestras en los partidos de fútbol y son todas negativas. ¿Dónde tengo el problema? En la preparación de los ciclistas. ¿Cuándo voy a mirar a los ciclistas? Cuando viene Rutas de América o la Vuelta Ciclista del Uruguay. Eso es investigación.

—De todos modos, seis muestras fuera de competición dirigidas siguen siendo pocas…

¿Por qué pocas? ¡Siguen con el volumen, muchachos! No entienden la forma. Pónganse en el lugar del jugador. Que en el 2017 se controlaron 30 tipos, ¿le dice a él que en 2018 no va a ser controlado? Es investigación. No es volumen. Si yo vengo y te digo, “hice 100 muestras”, me vas a decir “100 muestras y no dio ninguno”. Eso es lo que busca el antidopaje: que el número de muestras baje, baje y baje. ¡Salgan de esa burbuja!

—En 2017 fueron 30 muestras en el fútbol, ¿y este año?

Cien están proyectadas.

—¿Qué porcentajes se hacen de las que se proyectan?

Tendemos al 100%, pero la dinámica de la investigación… por ejemplo, en 2017 armamos el programa de 2018 y en febrero nos enteramos de que la actividad en el fútbol termina antes del Mundial femenino. Por lo tanto perdí casi un mes y medio de trabajo, hasta diciembre.

—¿El fin de semana pasado (15 y 16 de setiembre) cuántos controles se hicieron en el fútbol?

No se hizo. Pero hubo futbolistas controlados.

—¿La Segunda División Profesional y el fútbol del interior tienen controles durante los partidos?

—Está dentro del programa, pero hace algunos años que no hacemos. Pretendemos hacer. Pero te vuelvo a repetir, está muy vinculado a la investigación que hay que hacer desde el punto de vista del interés y el desarrollo tratando de no descuidar el entorno general del deporte.

—¿Tiene algo que ver el fracaso del fútbol uruguayo a escala sudamericana con los controles antidopaje?

—No creo. Es un bajo nivel de rendimiento. A mi entender, desde el punto de vista educativo el fútbol uruguayo se preocupa muchísimo más de la problemática del antidopaje que muchos países de toda la región sudamericana.

—Pero teniendo en cuenta que acá se juega una vez por semana, ¿es necesario que se dopen?

—Para jugar en este fútbol no necesitan tomar nada (risas). Lo que pasa, que hay ocho cuadros que juegan Copa Libertadores y Sudamericana, que si clasifican y le dan la mitad de lo que ganan en plata achican tres o cuatro meses de sueldo que le deben. ¡No seas malo! Nosotros lo que tenemos que hacer es mantener una política antidopaje activa. Si no hay una política antidopaje de acuerdo a la competencia mundial, van a prohibir a tus deportistas, como les pasó a los rusos en los Juegos Olímpicos.

—En Inglaterra hay más de cuatro mil de controles...

—Son ocho millones de libras lo que maneja la federación inglesa. ¡Entiendan lo de dirigido! Lo de dirigido no tiene nombre ni apellido. Tiene investigación de entorno. Conductas. Tenemos todo un programa de educación, que tiene que ir en paralelo, donde se asesora al deportista.

—¿Cree que el jugador sabe lo que le dan?

—Tenemos porcentajes. Muchos jugadores saben lo que le dan e incluso lo piden.

—¿Piden que los dopen?

No. Piden medicamentos, que los mejoren, que les calmen el dolor, que les den algo para tener más fuerza y energía. Y muchas veces, si no se lo dan, autónomos y decididos como son, lo consiguen.

—¿Pero por qué el último caso de dopaje fue en 2013?

—¿Vos no salís de noche?

—Ahí no está hablando de droga para rendimiento deportivo, está hablando de droga social.

—¿Y qué? Salís de noche, te pegás unos buenos vinos, te encamás con una mina y al otro día no podés levantar las patas. ¿Vas a volver a tomar cocaína o le pedís un complemento nutricional al médico porque no das más? Y si no te lo da, vas y te lo comprás.

—¿Y por qué hace cinco años que no se registra un dopaje?

—Porque no lo hemos agarrado, si es que lo están tomando. Suponer podemos suponer lo que quieras.

—¿Las drogas que más se consumen en el fútbol son fuera de competencia?

—No.

—¿Y por qué este año controlan más fuera de competencia?

—(Resopla varias veces) Porque la investigación antidopaje se basa en la vigilancia del entorno y no en el resultado de los controles. Esto es un trabajo policíaco. Si están preocupados por el volumen de muestras que hacemos, sigan preocupados. Nosotros sabemos que lo que estamos haciendo está dentro de lo que son las normas internacionales. Hoy es así. Acá es por guita. Hay gente que está haciendo muchísimo dinero con el tráfico de sustancias y lo que más le interesa, por ejemplo, es que se diga que Luis Suárez se dopó con tal cosa, porque así el que trafica dice: “¡Esta es la que tomó Luis Suárez!”. Después de lo de Darío Rodríguez, me llamó el gerente de Urufarma y me dijo (cambia de voz): “Pepe, te felicito”. “Ah, pensé que me llamabas para putearme por lo del Oxa B12”, le contesto. “Se me triplicaron las ventas del Oxa B12”, me dijo. Ese es otro problema. La puta idiosincrasia que hay en este país con el tema del éxito.

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