Todos lo saben, de Asghar Farhadi

La investigación

4min
Nº1986 - al de Septiembre de 2018
Juan Andrés Ferreira

Es la octava película del consagrado realizador Asghar Farhadi, quizás el más exitoso del cine iraní. Además de recibir premios en Cannes o Berlín, Farhadi fue dos veces distinguido por la Academia de Hollywood. Sus obras La separación (2011) y El viajante (2016) fueron galardonadas con el Oscar a la Mejor película de habla no inglesa. Y también dirigió El pasado (2013), que no ganó ningún Oscar pero es una joya. Todos lo saben cuenta con el atractivo extra de tener a Penélope Cruz, Javier Bardem y Ricardo Darín en los papeles protagónicos, aunque, en los hechos, son Cruz y Bardem los que cargan con el peso mayor de la historia, una historia que, hasta cierto punto, bien podía haber sido pergeñada en los borradores de la mente de Michael Haneke, el director de Funny Games, Caché y La cinta blanca.

A grandes rasgos: aquí hay una celebración que se convierte en un infierno, un ambiente amigable, cálido y familiar que se oscurece y se vuelve dolorosamente tenso y opresivo; aquí, el video de una boda —una de las actividades más penosamente sedantes y criminalmente menos estimulantes para muchos seres humanos— se transforma en una angustiante y desesperada búsqueda; aquí, hechos del pasado barridos bajo la alfombra quizás puedan albergar una pista que conduzca hacia los responsables de un crimen.

Más específicamente, aquí está Laura (Cruz), que regresa a su pequeño pueblo natal en España para asistir a la boda de su hermana menor, Ana (Inma Cuesta). Laura está casada con Alejandro (Darín), argentino él, y con él y sus dos hijos, una adolescente y un niño pequeño, vive desde hace varios años en Buenos Aires. Debido a cuestiones de trabajo, Alejandro no acude a la celebración. Está más que disculpado, por favor, Alejandro, es trabajo, pero muchos, incluso el cura en la Iglesia, lo echan en falta. (Del mismo modo, cabe suponer, van a echar en falta a Darín aquellos que asistan al cine con la intención de ver “una de Darín”.)

Todo marcha como suele marchar en este tipo de acontecimientos y de instancias de reencuentro con la familia y con el pueblo, con el barrio, los vecinos y los amigos; el reencuentro con el pasado. Y esto implica volver a ver a Paco (Bardem), amigo de la infancia, novio en la juventud, amigo-símil-familiar en la vida adulta. Paco tiene un viñedo y está establemente casado con Bea (Bárbara Lennie). Farhadi va soltando y mostrando, como quien no quiere la cosa, datos mínimos y esenciales acerca de asuntos, hechos, circunstancias que irán tensando la madeja que mantiene conectados a los personajes y sus historias. Desde una broma ligera acerca de la paternidad de la niña que Laura lleva en brazos a las características psicológicas y conductuales de un personaje que hace gala de una temeraria atracción por el riesgo y una descarada tendencia a desobedecer a sus mayores. Las hermanas hablan, entre ellas, de lo amargamente viejo que se ve su padre, que puede ser un abuelo dulce y también un ser despreciablemente animoso. También hablan de sus trabajos, de sus proyectos, de lo que salió bien y lo que salió mal, de esa relación que no prosperó y de aquello que sí ha florecido. Y llega la fiesta y todos cantan y bailan y a pesar de la lluvia y el corte de luz todo el mundo está feliz y listo para comer perdiz. Hasta que ocurre algo inesperado. Tal vez una broma. Tal vez una muestra más de los alcances de la rebeldía adolescente. Pero cada minuto que pasa se hace más desconcertante y desesperante.

Farhadi, al contrario que los personajes, no oculta nada, prácticamente ofrece pistas de manera generosa aunque sutil. Tensa y cruza las cuerdas entre el melodrama, el suspenso y el thriller y logra, gracias a la potencia de las actuaciones de Bardem y Cruz principalmente (aunque todos están muy bien) momentos intensos y conmovedores. Alejandro, el personaje de Darín, es enigmático y extraño a un nivel que genera la duda razonable si se trata de un personaje opaco, turbio, misterioso, o sencillamente fue construido con descuido. Puede notarse sí que el director a veces se apoya mucho en los diálogos para dar explicaciones o resolver algo que podría establecer en imágenes, sin palabras.

Con este sórdido suceso, que se vuelve cada vez más angustioso, la película se parte al medio y adquiere un tono más oscuro. Farhadi abre entonces algunas puertas. Entre el dolor y el miedo, el pasado oculto empieza a supurar. A veces por los actos o las palabras de algunos personajes. A veces simplemente se abre camino por acción de su propio peso y dimensión. Mientras hay una madre angustiada y una familia desorientada aparecen rencores, verdades ocultas, mentiras compartidas. Y de repente hay demasiadas preguntas, demasiado resentimiento y ya no se puede confiar en nadie, ni siquiera en la propia familia.

Todos lo saben (Everybody knows). España, Francia, Italia, 2018. Dirección y guion: Asghar Farhadi. Con Penélope Cruz, Javier Bardem, Ricardo Darín, Bárbara Lennie, Inma Cuesta, Eduard Fernández, Carla Campra, Sara Sálamo. Duración: 132 minutos.

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