El cultivo de mayor productividad tiende a achicarse

En esa gremial perciben una “mayor presión” tributaria, atraso cambiario y otros factores que afectan “muy gravemente” a las cadenas productivas que agregan valor

Ante “deterioro significativo” del clima de negocios, la Cámara Mercantil pidió incentivos fiscales para exportaciones del agro

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Nº1985 - al de Septiembre de 2018
escribe Mauro Florentín

Preocupada por las dificultades que enfrentan las empresas de los sectores agropecuario, agroindustrial y los exportadores de productos del campo, la Cámara Mercantil de Productos del País (CMPP) entregó al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) dos documentos en los que aborda asuntos como el atraso cambiario, el déficit fiscal, las tarifas públicas, el ingreso de capitales, la confianza y el clima de negocios, además de algunos datos sobre el endeudamiento con el sistema bancario.

La cámara analizó también la inserción internacional, las condiciones en materia de competitividad y algunas referencias al entorno legal y reglamentario, en particular sobre los ámbitos laboral y tributario. Y realizó planteos concretos de medidas para problemas que afrontan firmas integrantes de esa gremial vinculadas a los granos, la cadena textil lanera, las semillas, las industrias de nutrición animal, patentes e innovaciones en agricultura, además de la gestión y disposición final de los envases de fertilizantes y agroquímicos.

En los documentos, a los que accedió Búsqueda, la CMPP indicó que “la evolución del tipo de cambio, la inflación en dólares que incuestionablemente se ha dado en el país, los precios de insumos básicos como el gasoil o la energía eléctrica fuera de los niveles que debieran tener en función de sus auténticos costos de producción y el estado de las rutas y de la infraestructura en general no se ha puesto a la altura de las necesidades que determinan los volúmenes crecientes de producción”.

La gremial advirtió sobre “una recaudación fiscal en niveles crecientes, en montos y en complejidades, muchas veces inadecuados a las reales posibilidades de las empresas gravadas, el costo de los fletes que afecta a toda la producción alcanzando niveles desproporcionados en su comparación internacional, e ineficiencias de los organismos estatales y municipales que afectan al sector privado”.

Esos asuntos fueron abordados con el ministro de Economía, Danilo Astori, durante una reunión mantenida el 31 de julio en la sede de la CMPP.

Hacen daño

“Hay crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), pero no se aprecia en los sectores productores de bienes” como el primario, la industria y la construcción, que “justamente son los que han perdido puestos de trabajo y sienten más el encarecimiento en relación con el precio de lo vendido de la mano de obra y de todos los insumos que hacen al costo país”, según esa gremial.

Señaló que “el salario del sector privado en dólares subió 141% en los últimos 10 años, es cierto que se puede hablar del punto de partida y de los cambios estructurales, pero lo realmente duro para el sector productivo es el 13% que aumentaron en los tres últimos años”. “Estos se sienten y hacen daño”, sostuvo.

Planteó que “en las decisiones de frenar producción, no contratar o despedir gente, pesa significativamente que los números no dan y que cada vez es más difícil pelear contra la producción de bienes en el exterior, generando un estado de ánimo negativo. (…) La excesiva e inconveniente desproporción que existe entre los costos totales por remuneraciones a nivel de empresa, influidos por las contribuciones especiales de seguridad social y los impuestos, rubros que se acumulan a los sueldos líquidos que recibe el trabajador”, indicó.

La CMPP alertó que “para la macroeconomía, el clima de negocios es muy importante y en los tres últimos años se deterioró en forma significativa”.

Con el objetivo de no quedarse en diagnósticos y meras quejas, esa gremial formuló algunas medidas y manifestó su interés en participar en los ámbitos de trabajo que decida implementar el MEF, “conducentes a avanzar en el intercambio de información técnica que contribuya a la solución de los problemas identificados o limitar su impacto, en la medida que resulte posible”.

Entre las propuestas figura el “incentivo fiscal”, mediante el aumento de la devolución de impuestos a las exportaciones y el retorno del régimen de prefinanciación de esos negocios. Esos instrumentos “pueden implicar un renunciamiento fiscal, pero se deben evaluar en una relación costo-beneficio”, ya que “a la larga generarán recaudaciones” de impuestos a la renta y “oportunidades de empleos”, justificó.

Tras repasar el rol empresarial en cuanto al “esfuerzo de producir en nuestra tierra”, a la que sigue “la tarea del comercio, de la industria y de la exportación, agregando valor, buscando mercados, ocupando personal, innovando, contrayendo créditos, importando insumos y maquinarias, realizando inversiones y aportando tributos a las arcas públicas”, la CMPP valoró que esos eslabones “resultan estratégicos” para el país, ya que de ellos se derivan los procesamientos industriales y las futuras colocaciones de productos y subproductos, tanto en el mercado interno como externo.

“Todo ese esfuerzo debe ser respaldado y apoyado por el entorno económico, pero resulta innegable que diversos factores han perjudicado las potencialidades del desarrollo empresarial”, lamentó la gremial.

Destacó como un problema los costos de los puertos que dirige la Administración Nacional de Puertos (ANP), las terminales de carga y agencias marítimas, ya que “en 150 metros, por el paso de un contenedor, se genera un monto superior al que implica transportar ese mismo contenedor al puerto de Shanghai, en China, o Bremen, en Alemania”.

Esos factores, “no solo afectan al campo, sino que también afectan muy gravemente a las etapas siguientes de las cadenas productivas, que agregan valor a escala comercial e industrial, para competir en el mercado interno y también en terceros mercados”, afirmó.

Y consideró que las actividades agroindustriales “fueron perjudicadas por otros elementos adversos, como lo son las rebajas en las devoluciones de tributos, la suspensión del régimen de prefinanciación de exportaciones, la falta de acuerdos comerciales que permitan reducir la carga en aranceles de importación y otras barreras arancelarias o no arancelarias, que deben afrontar muchos de nuestros productos en los mercados de destino, afectando finalmente los niveles de ingreso” de Uruguay. “O, lo que es aún más grave, dificultando el acceso a determinados mercados debido a que otros competidores, desde otros orígenes, disponen de regímenes arancelarios más ventajosos”, sostuvo.

En esos documentos la Cámara Mercantil hizo hincapié en que “el sector productivo y, en particular, los exportadores enfrentan dificultades ante una pérdida de rentabilidad” en sus principales rubros; lo que sí “es difícil cuantificar” el monto, ya que “en un mundo global y cambiante son muchos los factores que inciden”. “El tipo de cambio real cayó fuertemente en los últimos años, lo hizo en forma gradual, pero hasta niveles que afectan negativamente la capacidad de competir en el mundo”, alertó.

Reconoció que “desde mayo se observó un aumento en el tipo de cambio nominal que no resolvió el problema pero lo alivió”.

“De todas formas, la presión de los costos ya comienza a reducir su impacto y el problema sigue siendo el mismo, con el agravante de que ahora perdemos competitividad con Argentina y Brasil, que devaluaron más que nuestro país”, señaló.

Tras considerar que “Uruguay está caro en dólares porque el tipo de cambio está muy bajo”, esa gremial le indicó a Economía que “hay elementos fuera del manejo directo del gobierno que influyen, como ser los movimientos internacionales de capitales, pero hay otros como el déficit fiscal y la fijación de tarifas públicas que son actores directos y constituyen el centro de la política económica”.

“El problema de competitividad es serio” y “el coeficiente de apertura en la producción de bienes de Uruguay es muy bajo —comparable con Etiopía, por ejemplo— y ello no es consecuencia de una protección desmedida de la producción local contra las importaciones”, alertó. Argumentó que eso se debe a que “al perder competitividad se quedan sin fuerza las exportaciones manufactureras que, a su vez, requieren importaciones de insumos”.

“El 40% de las exportaciones uruguayas ingresan a los mercados con preferencias arancelarias, en tanto que en el caso de Nueva Zelanda ese porcentaje se ubica en el 85%, el Perú en el 98% y Chile en el 100%”, comparó.

En los últimos seis años más del 60% de la oferta exportable nacional —sin incluir zonas francas— se concentró en solo cinco productos de origen primario: carne, soja, madera, lácteos y cereales.

Presión y complejidad

En cuanto al entorno tributario para las empresas privadas, la CMPP consideró “inconveniente” la tasa del 0,34% que se cobra a las empresas que requieren financiamiento bancario. “Esa recaudación tiene un destino absolutamente ajeno a quienes tributan, como es en este caso contribuir a cubrir el déficit en la Caja Bancaria”, argumentó.

Planteó que hay “actualizaciones pendientes” en el marco tributario y que se “generan dudas de interpretación y alcance” en las normas vigentes, lo que origina “incertidumbre e impacto” en las decisiones empresariales.

Para esa gremial, el sistema tributario uruguayo “se ha caracterizado por permanentes cambios, algunos de ellos sorpresivos y con vigencia inmediata, como por ejemplo, el decreto de ajuste por inflación”.

“Se percibe una mayor presión tributaria, una mayor complejidad en la liquidación administrativa de los tributos y en ocasión de las actuaciones fiscalizadoras por parte de la administración tributaria”, indicó.

En relación con el tratamiento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en la cadena de comercialización de granos, la CMPP propuso que se asimile el tratamiento que se da a los comerciantes cuando el destino es la industria nacional, respecto al que se aplica al comerciante que realiza operaciones de exportación del mismo producto.

Actualmente, en el tratamiento de los bienes agropecuarios en estado natural en su circulación interna, los mismos se encuentran gravados con “IVA en suspenso”.

“No se considera correcto que se castiguen los costos de las materias primas adquiridas por la industria nacional, que incluyen en su costo el IVA de compras, respecto a las industrias que se domicilian en el exterior, que adquieren la misma materia prima y que pueden competir con menores costos respecto a la industria nacional, ya sea vendiendo sus productos terminados en nuestro mercado interno o en otros destinos en el exterior”, planteó. Entre las industrias afectadas por esa situación figuran la aceitera, molinería, fábricas de raciones, malterías y cervecerías.

La gremial reclamó protección a las patentes de agroindustrias.

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