Cabrera-Fandermole, el viernes 14 en Punta Ballena y el sábado 15 en el Solís

Viveza del remanso

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Nº2059 - al de Febrero de 2020

Tras el primer recital juntos, en otoño de 2019 en el Teatro Ópera de Buenos Aires, el santafesino Jorge Fandermole y el montevideano Fernando Cabrera presentarán su flamante dúo en Uruguay este viernes 14 a las 22.30 en el restaurante Medio y Medio de Punta Ballena y el sábado 15 a las 21 en la sala principal del Teatro Solís, con entradas en venta para ambos conciertos en Red UTS y Tickantel.

Los dos músicos nacieron en 1956 pero se llevan casi un año. Fander, como se lo suele mencionar al argentino, en enero, y Cabrera en diciembre. Luego de toda una vida sin conocerse ni saber nada el uno del otro, en los últimos tiempos comenzaron a cruzarse en algunos festivales argentinos, debido a la gran proyección que alcanzó el uruguayo en el interior profundo de varias provincias argentinas como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fé. Así fue que, encuentro tras encuentro, decidieron unir sus caminos en el dúo Cabrera-Fandermole, un formato en el que Cabrera tiene vasta experiencia, pues los ha formado con Eduardo Mateo, Eduardo Darnauchans, Edú Lombardo y Martín Buscaglia, entre otros.

Año más, año menos, ambos artistas superaron ya los 40 de carrera ininterrumpida, y también ambos conocieron el éxito y el reconocimiento artístico luego de por lo menos 20 años de trajinar escenarios, en clara demostración de que, como ambos suelen expresar, “lo que hacemos es música popular pero no es masivo”. Cabrera con una veintena de discos de todos sus proyectos, en estudio y en vivo, entre ellos una docena de obras como cantautor solista. Fandermole se dio a conocer a principios de los años 80 en Rosario, la segunda ciudad argentina, como uno de los animadores de ese fermental movimiento musical llamado trova rosarina, que combinó rock, canción de protesta, folclore y tango, junto con Juan Carlos Baglietto, Liliana Herrero, Fito Páez, Silvina Garré y Rubén Goldín, entre otros. Luego construyó una carrera no tan prolífica (ha publicado nueve discos, siete de ellos en solitario y solo tres en el siglo XXI), pero muy influyente en la dimensión docente: no es exagerado decir que en el último cuarto de siglo Fandermole ha pasado más tiempo dando clases, clínicas, conferencias y seminarios que presentándose en conciertos. Recién en 2015 Fander debutó en Uruguay, en el festival Música de la Tierra, luego actuó en la Sala Zitarrosa y dos veces en la Sala Balzo, la última en 2019, a dúo con Laura Canoura.

Si bien en una escucha aleatoria de cualquiera de sus canciones existen obvias diferencias sonoras y letrísticas, hay un vasto territorio común a ambos compositores e intérpretes, y es el que comprende a esa enorme región musical que cubre todo el Uruguay, el estado brasileño de Río Grande del Sur y varias provincias argentinas, especialmente las litoraleñas (Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fé, Corrientes y Misiones), e incluso el sur de Paraguay. “Allí todos pueden hablar en el mismo lenguaje que ha corrido por los ríos”, dijo Fandermole a Búsqueda, en referencia a géneros comunes o afines en esta extensa franja de territorio, como la milonga, el rasguido doble, la zamba, la chacarera y la chamarrita. “Y después está ese triángulo musical que forman Buenos Aires, Montevideo y Rosario, donde se mezclan el tango, el candombe, la murga y otros géneros. Uno en Rosario escucha a Zitarrosa o a Aníbal Sampayo y por más que sabemos que son uruguayos los sentimos musicalmente tan propios como a cualquier argentino”, agregó.

Será una propuesta minimalista en lo instrumental, a doble guitarra y voz, con sus repertorios enlazados luego de meses de ensayos, a distancia e in situ. Cada uno seleccionó el repertorio del otro, con los clásicos más populares de ambos, como El tiempo está después, Imposibles y Viveza, y Oración del remanso, Sueñero y Carcará, y así como esas piezas no tan célebres, como Paso Molino, Cuando se trata de usted y Canto versos.

En las ruedas de prensa previas a los conciertos, estos músicos profundizaron sobre la canción, el elemento central de su trabajo. “La canción no es letra y música, es una tercera cosa que surge de esa yuxtaposición. Viaja en la memoria. No necesita de otro vehículo”, dice Cabrera. Para su compañero es “el vehículo de la intuición poética, la primera experiencia de lo poético, una intuición que por lo general no llega leyendo, sino escuchando una canción”.

J.A.

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