Foto: Nicolás Der Agopián

Un debate en el “planetario” con la sensación compartida de que ninguno de los candidatos terminó perdiendo la batalla

10min 2
Nº2040 - al de Octubre de 2019
escriben Federico Castillo y Raúl Santopietro

Se escucha una arenga, uno de esos gritos colectivos de aliento, cortos pero intensos, con aplausos finales para transmitir confianza y enardecer los ánimos. Y, al rato, a los pocos minutos, un sonido similar. Otra arenga. Faltan unos 20 minutos para el debate y los candidatos ya están listos y arengados. Los dos afuera de los camerinos que tenían sus nombres en las puertas, con baños privados, sillones, agua mineral, café, jugo de naranja y masitas. Detalles que les habían preparado especialmente para que se sintieran cómodos antes de la confrontación.

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