Si pudiera no presentir...

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Nº2049 - al de Diciembre de 2019
por Antonio Pippo

A inicios de 1940, en el café Marabú, Mariano Mores —entonces joven pianista de Francisco Canaro y que recién había estrenado su primer tango exitoso, Cuartito azul— acompañó en un recital informal a Tania, la mujer de Discépolo.

Fue el comienzo de la historia larga y curiosa de una de las obras más perdurables en la historia de la música popular ciudadana.

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