Puerto metafísico (1947), óleo sobre tela, 195 x 275 cm

Galería Sur celebra sus 35 años con la muestra "Torres García. Un universo vanguardista"

Festejo con 70 obras del maestro constructivista

6min 1
Nº2059 - al de Febrero de 2020
Silvana Tanzi

Primero se instalaron en el viejo Hotel Palace, que había sido un saladero del siglo XIX y tenía gruesas paredes de piedra de casi un metro de espesor. Era 1985, momento de cambio en el país, de empezar de nuevo. En ese contexto, Martín Castillo, recién egresado de la carrera de Comunicación, le propuso a su padre, el marchand Jorge Castillo, instalar una galería de arte en Punta del Este. Y él aceptó. Así, un 3 de enero, comenzó la historia de Galería Sur, ubicada desde 2000 en la parada 46, al final de la Barra.

“En 1985 no había galerías en Punta del Este, salvo algunas de arte decorativo, pero ninguna que tuviera una línea estética o un proyecto como el que queríamos impulsar. Incluso hasta el día de hoy hay muchas con propuestas pasajeras. Por eso cuando nos instalamos, una galería era algo extraño, y se transformó en un lugar de encuentro. La gente llegaba y se quedaba hasta altas horas de la madrugada. Había como una cierta fascinación por el lugar”, explicó Marín Castillo, director de la galería, a Búsqueda.

Desde un comienzo, Galería Sur tuvo un perfil definido que con los años fue consolidando. Primero se especializó en las vanguardias artísticas de los años 1920, 1930 y 1940 en el Río de la Plata. Después abarcó otras décadas hasta centrarse especialmente en el arte contemporáneo.

Jorge Castillo, que falleció en 2016, había sido un marchand privado de reconocida trayectoria en el país y en el exterior, y tenía una estrecha relación con la familia de Joaquín Torres García (Montevideo, 1874-1949). Fue Manolita Piña de Torres, esposa del artista, quien autorizó la utilización del mapa invertido de América como logo. “Cuando surgió la idea de la galería, la palabra sur andaba por ahí. Yo había tenido un estudio fotográfico que se llamaba así y además el mapa invertido de Torres estaba en el lenguaje de toda la Escuela del Sur, y nosotros continuamos ese lenguaje”, dice Castillo.

“He dicho Escuela del Sur porque en realidad nuestro norte es el sur (…). Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo”, dijo Torres en una conferencia de 1935 al volver de Europa y como fundamento para su concepción estética.

Galería Sur fue una gran impulsora en Uruguay y en el exterior de la obra de Torres, y en su trayectoria ofreció 11 muestras del artista. Castillo afirma que entre 1985 y 1990 no era un artista tan conocido como lo es hoy, salvo por un grupo selecto. “Posiblemente en aquella época fuera más conocido Figari que Torres. Hubo que trabajar mucho para posicionarlo, igual que ocurrió con tantos otros artistas. Por eso trabajamos mucho con muestras no solo en la galería, sino en Argentina, Brasil, España y Estados Unidos”.

Ahora, como festejo por sus 35 años, Galería Sur está exponiendo hasta el jueves 20 la muestra Torres García. Un universo vanguardista, que reúne 70 obras de diferentes períodos del artista, desde sus retratos y escenas en carbonilla que datan del 1900, pasando por sus paisajes rurales, sus frescos en madera, sus juguetes y, por supuesto, sus clásicas obras constructivas. Para reunir tantas piezas, Castillo tuvo que recurrir a coleccionistas privados, porque la obra de Torres está dispersa en Uruguay y en el exterior. “Es muy difícil para cualquier galería, incluso para cualquier museo, reunir una obra tan grande porque no hay un acervo que se mantenga unido. Eso implica costos importantes y toda una logística para traer obras desde el exterior”.

Un libro-catálogo, con prólogo de Castillo y un estudio de Gabriel Peluffo Linari, recoge parte del contenido de la muestra. Está dedicado a Jorge Castillo, como homenaje a uno de los pilares de la galería. “Mi padre era marchand, no un galerista, que es algo bastante diferente. El galerista se ocupa de organizar muestras y de llevar obras a las ferias de arte. Una de las exigencias para ir a las ferias es esa, tener una galería y exponer arte. Por eso esta muestra es un homenaje no solo a Torres García y a Galería Sur, sino a mi padre como fundador. Nosotros tratamos de impulsar muestras también en los museos y de publicar libros y catálogos, porque las exposiciones pasan y los catálogos quedan. Este libro sobre Torres no es para ahora, es para el futuro”. En su trayectoria, Galería Sur ha participado en más de 150 ferias y organizado más de 140 muestras propias acompañadas de catálogos y libros.

Entre las 70 obras que ahora se exponen hay una especial: Puerto metafísico (ver foto). Torres pintó este óleo sobre tela en 1947 y hoy es excepcional porque no estaba entre las piezas que se perdieron en el incendio del Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, ocurrido en julio de 1978.

Esas obras se habían expuesto primero en el Museo Nacional de Artes Plásticas de Montevideo, y en 1975 viajaron al Museo de Arte Moderno de París, donde permanecieron tres años porque no había recursos suficientes para trasladarlas. Después fueron a Río, donde ocurrió la catástrofe en la que se incendiaron 73 piezas de Torres, entre ellas, sus grandes murales.

El propietario de Puerto metafísico no permitió que la obra viajara a París y a Río. Sin saberlo la salvó, y así quedó como único testimonio de una época importante de las vanguardias que tuvo a Torres como uno de sus protagonistas.

Puerto metafísico es una de sus pinturas portuarias, pero tal vez no sea la más identificable como obra de Torres García. “En esta muestra está su visión de la ciudad. Para él la ciudad-puerto es la modernidad, la dinámica, la gente en las calles, los autos, los carteles, los ferrocarriles y tranvías. Y sus ciudades están llenas de constructivos, pero Torres fue un artista amplio, que no solo hay que encasillar en el constructivismo. Para mí era importante en la muestra que se viera el otro Torres, si no, es como ver los ojos y no el resto de la cara”, dice Castillo.

Para el galerista, esta visión de la ciudad moderna es un punto de contacto entre Torres García y Rafael Barradas, que fue su amigo en Barcelona. Un fragmento de la carta que le escribió Torres en 1920 da cuenta de esa amistad y del interés común de los artistas por la urbe moderna. El fragmento aparece en el libro junto a la foto de Puerto metafísico: “En cuanto al país es algo maravilloso, también dentro de lo moderno. La ría no tiene precio. Entra por casi toda la población, y trae barcos y vapores de toda clase. De manera que todo se junta (como en nuestros cuadros): barcos, cosas, ferrocarril, tranvías, carros, grúas, fábricas, etc., etc.; en conjunto maravilloso. Es lo más nuestro que puede hallarse”.

Después de su estadía en Barcelona, Torres García viajó a Nueva York donde continuó fascinándose por la ciudad. Luego su itinerario siguió con su familia por Livorno, Italia, por el sur de Francia y por París, donde llega en 1926. “Era un trashumante que se trasladaba con su familia y con todas sus obras adentro de un cajón de viaje. Por eso en el reverso del libro pusimos una de las tapas del cajón con los sellos de sus viajes por el mundo. Como portada, elegimos un constructivo en blanco y negro de1931”, explica Castillo. La obra de tapa es un óleo sobre madera llamado Constructivo simétrico con estrella.

Cuando Galería Sur se instaló en 1985, a Punta del Este llegaba gente que veraneaba de diciembre a marzo. “Era un balneario más tranquilo, de asados y familias. Después empezaron las fiestas y el mundo más agitado, y la actividad de la galería también se intensificó. Además, lo que llamamos Punta del Este ahora es un concepto muy abstracto porque ya no abarca solo la península. Es la región que va desde Punta Ballena, Laguna del Sauce hasta José Ignacio y a veces hasta Pueblo Garzón”, dice Castillo al hablar de los cambios que sufrió el balneario y la zona.

Tres generaciones de galeristas han vivido esas transformaciones. Ahora en Galería Sur también trabajan Jimena y Daniela, hijas de Castillo. “Se ha mantenido esa tradición familiar que es importante. La gran mayoría de las galerías está mantenida por familias. No hay una escuela, uno va aprendiendo a lo largo de casi una vida, es un saber acumulativo”, dice con orgullo de 35 años el director de la galería.

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.