Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

Entre 2007 y 2017, los egresos de las facultades de Derecho, Economía y Psicología fueron cinco veces superiores a los de Ingeniería y Ciencias

Dos de cada 10 universitarios optan por las áreas científicas o tecnológicas; la gran mayoría elige las carreras “tradicionales” 

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Nº2040 - al de Octubre de 2019
escriben Juan Pablo Mosteiro y Juliette Soulignac

“Les pido por favor, en nombre de lo que va a venir, que se ennovien en primer término con las matemáticas, con el análisis científico, para luego, con esa formación básica, vayan a las entrañas de la naturaleza y busquen allí los secretos de la vida, que es lo que tiene sentido para nuestro tiempo y espacio geográfico”. Ese pretendido “noviazgo” con las opciones científicas sugerido a los jóvenes hace casi una década por el entonces presidente José Mujica todavía parece lejano en Uruguay, a juzgar por el perfil de los ingresos y egresos de estudiantes de grado de la Universidad de la República (Udelar). 

En el último año, el área de Tecnologías y Ciencias de la Udelar tuvo solo 4.570 inscripciones, casi el 18% de los 24.953 ingresos que captó la mayor universidad pública del país. Mientras que las carreras sociales, artísticas y del área de la salud tuvieron 20.383 admisiones, el 82% del total, según datos solicitados por Búsqueda a la Dirección General de Planeamiento (DGP) de la Udelar, con base en el relevamiento continuo sobre el perfil de los estudiantes de grado a julio 2019. Todas estas cifras no incluyen las carreras compartidas y los ciclos iniciales optativos.

La facultad con mayor matrícula de estudiantes es la de Ciencias Económicas y de Administración, con 26.227 alumnos (17% del total), que además duplicó sus inscripciones en una década, pasando de 1.741 en 2008 a 3.311 en 2018; seguida por Medicina —al incluir a los estudiantes que dependen de sus escuelas— con 20.937 (13,5%), Derecho con 16.257 (10,5%), Psicología con 13.520 (8,7%) e Ingeniería con 10.979 (7,1%). Tanto Psicología como Ciencias Económicas registraron un aumento importante de inscriptos en los últimos años a partir de un cambio de planes de estudios que hizo de sus opciones un menú más atractivo, dijo a Búsqueda Nicolás Fiori, integrante de la división de Planeamiento. 

La población universitaria continúa feminizada (63,2% mujeres y 36,8% varones), el promedio de edad es de 26 años y la matrícula en el interior llega al 10%, con 14.000 estudiantes. El 48,6% integra la primera generación de universitarios de su familia.

“Pero cambiar la matriz cultural de una universidad con unas estructuras y dimensiones tan grandes, con casi 136.000 estudiantes activos, lleva mucho más tiempo”, explicó Fiori. 

Para el experto, esa tendencia se mantiene “sin mayores variantes” porque “en Uruguay todavía pesan las tradiciones familiares, las expectativas referentes al mercado laboral y también la vocación del estudiante que, por suerte, es libre de elegir” su carrera.

Así, la cantidad de universitarios que por ejemplo egresaron entre 2007 y 2017 de las facultades de Derecho, Economía y Psicología fue cinco veces superior que la de quienes se recibieron en los servicios de Ingeniería y de Ciencias. 

La Udelar es la institución más grande y poblada de la educación terciaria uruguaya, con 155.050 inscriptos en 2018 a nivel global entre facultades y servicios, y con 184.230 matriculados —que rinden cursos o exámenes de otros años— a nivel de carreras. El año pasado captó al 75% de los estudiantes de nivel terciario tanto del sistema público como privado. Solo en la educación universitaria el predominio de la Udelar es aún superior,  con 90% de la matrícula total. 

Entretanto, la población universitaria continúa feminizada (63,2% mujeres y 36,8% varones), el promedio de edad es de 26 años y la matrícula en el interior llega al 10%, con 14.000 estudiantes. El 48,6% integra la primera generación de universitarios de su familia.

Mi hijo el científico

Las perspectivas tampoco son del todo alentadoras para quienes —como el expresidente Mujica— creen necesario cambiar esa “matriz cultural” y así aumentar la cantidad de estudiantes universitarios interesados en la formación científica y tecnológica. En la última década estas áreas no solo no han mejorado su matrícula de forma significativa, sino que en algunos casos disminuyeron. Así, los ingresos a la Facultad de Ciencias cayeron a la mitad entre 2007 y 2018, pasando de 1.007 a 543 inscriptos por año.

De hecho, de los 21.225 ingresos que tuvieron las áreas de Ingeniería y Ciencias entre 2007 y 2017 hubo 4.716 egresos (el 22% del total de estudiantes que comenzaron sus carreras 10 años antes).

En 2018 las facultades y servicios universitarios con menor número de inscriptos fueron las del área de Tecnologías y Ciencias de la Naturaleza y el Hábitat. Entre ellos, la licenciatura científica más demandada fue la de Ciencias Biológicas, con 210 apuntados. En tanto, entre los ingenieros destacó la opción por Ingeniero en Computación, con 838 inscriptos. 

La cantidad de universitarios que por ejemplo egresaron entre 2007 y 2017 de las facultades de Derecho, Economía y Psicología fue cinco veces superior que la de quienes se recibieron en los servicios de Ingeniería y de Ciencias. 

El 90% de los científicos uruguayos tiene empleo, casi la mitad trabaja en la propia Udelar —que produce más del 80% de las investigaciones del país— y el 22% se desempeña en organismos estatales; apenas el 17% está inserto en el sector productivo privado. En tanto, “una cuarta parte” de los graduados emigra.

La inversión de Uruguay en investigación y desarrollo (I+D) resulta insuficiente para llevar adelante el desarrollo científico-tecnológico que el país demanda en el siglo XXI, aseguró a Búsqueda el prorrector de Enseñanza de la Udelar, Juan Cristina, que fue ocho años decano de Ciencias. 

En este quinquenio, la inversión total en I+D fue de 0,35 a 0,36% del producto bruto interno (PBI), correspondiendo, dentro de ese monto, un gasto público que osciló entre 0,25 y 0,27% del PBI, según la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). En el pasado período electoral los candidatos firmaron un compromiso de aumentar el gasto en ciencia, tecnología e innovación al 1% del PBI. Pero ese objetivo quedó en el papel.

 Así es que Argentina y Uruguay “encabezan la tabla de posiciones de países cuyos universitarios optan por carreras que pierden pie en el mundo del conocimiento actual y el contenido que reciben dista de ser el que necesitan”, dijo a Búsqueda el economista y divulgador tecnológico argentino Santiago Bilinkis, para quien los jóvenes enfrentan dos problemas al elegir una carrera: por un lado, desconocen su verdadera salida laboral; por otro, muchas profesiones actuales desaparecerán.

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